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| Informáticos | Todo el mundo sabe que los informáticos son un poco raros. Yo conocí a uno muy callado, de Logroño, que sólo abría la boca para poner lacitos lapidarios.
Trabajábamos los dos en un despacho luminoso pero sin decoración alguna. El departamento de programación. Junto a nuestro despacho estaba el de los diseñadores: posters y un sinfin de bibelots amenazaban derrumbarse sobre sus adorados MacIntosh con el retumbe de la música del "artista anteriormente llamado Prince". En nuestro despacho, "el departamento de programación", reinaba el silencio. Ignacio el de Logroño y yo en mesas opuestas. Si levantábamos la vista sólo veíamos un cacho de la oreja del otro asomando por el lateral del monitor, sólo unos centímetros por encima de la superficie de la mesa. Los informáticos se sientan raro también. Se sientan tumbados, o casi. Se sientan más bien paralelos al suelo, como si se hubieran desmayado, o levitaran, con los brazos estirados al máximo para poder alcanzar el ratón, o bien, ocasionalmente, pulsar alguna tecla ... pero sin estrés.
Es un día como cualquier otro. Nosotros dos y el silencio. Click dijo el ratón y ¡ bang !, funcionó. Había dado con ello.
- Ven Ignacio, rápido - de mala gana recuperó la verticalidad y con gesto apesadumbrado se desplazó hasta mi lado. Se apoyó contra la pared, en ángulo pronunciado, cruzó los brazos y empezó a tironearse de los pellejillos del labio esperando que aquello no se prolongara más de lo necesario.
Yo estaba exultante:
- Atento, eh. - Cogí mi taza de café, di un sorbo largo, y alcé la mano para, con un gesto descendente y ampuloso, depositarla sobre el ratón y hacer click. ¡ Bang , otra vez !. En ese momento unas irresistibles ganas de toser me sobrevinieron. Y tosí. Y la pantalla se volvió marrón. Una miríada de gotitas de café cubrió el monitor impidiendo ver las prometidas maravillas. Y del silencio surgió su voz.
- Espectacular.
En otra ocasión nos tocó hacer un juego. Era un juego promocional que se distribuiría de forma gratuita con no recuerdo qué revista. Los diseñadores hicieron un trabajo excelente. También los guionistas. Luego entramos nosotros. Hasta tres días sin salir de la oficina, mal alimentados, ojerosos, luchando con un código equiparable en número de líneas al Quijote y en el que cada pequeño cambio realizado semejaba la caida de un meteorito gigante en un delicadísimo ecosistema ...
Y llegó el día de la presentación. Veíamos el mundo como con neblina. Estábamos agotados, sucios y bastante irritables. El jefe era sumiso, casi afectuoso, nos hablaba como algunos adultos hablan a los niños. Entró al despacho acompañado de los clientes. Al día siguiente "íbamos a imprenta". Sin mediar presentaciones les sentaron a mi lado.
- Vamos allá - dijo uno.
Preferí no tomar café y simplemente hacer click con el ratón. Pero ¡ bang !. Esta vez el monitor se puso azul. Error de memoria ... Silencio.
Miré al frente y vi a Ignacio. En esta ocasión no le vi la oreja, sólo un cacho de hombro que se agitaba nerviosamente. Entonces caí en la cuenta de que yo también me estaba riendo, así que me agaché para reiniciar el cacharro esperando que no se dieran demasiada cuenta. Un mes después "fuimos a imprenta" ...
El otro día salió en las noticias un señor al que le llegó una factura de una gran empresa. Le llegó a nombre de Gilipollas Caraculo. En la televisión no se explicaban qué podría haber pasado, pero los informáticos sabemos que uno de los nuestros está en el paro.
Sí, los informáticos son un poco raros. Todos los manuales de programación (dá igual si es Java o C++ o Pascal ...) comienzan explicando un simple programín que se limita a escribir en pantalla "Hola Mundo". Pero todos los informáticos sabemos que nuestro primer programa se limitó a escribir en pantalla "caca". Todos los informáticos hemos enviado por error a nuestro jefe un email de prueba cuyo asunto era "caca". Todos los informáticos sabemos quién mandó esa factura. Fuimos nosotros. ¿ Y por qué ?. Por la escoliosis derivada de nuestra mala forma de estar sentados, ¡¿ está claro, Caraculo ?!.
Mac Pato 2007
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