|
| Randy Newman: Harps & Angels | Tal vez Randy Newman pase a la historia de la música como de puntillas, más por el hecho de ser el compositor de la banda sonora de Toy Story o Monsters S.A., que por su carrera individual, a pesar de las elogiosas críticas que casi siempre recibieron sus discos. Pero el estilo de Newman es tan personal que cuando escuches casualmente alguno de sus temas exclamarás:
Yes, es Randy Newman.
Bueno. Si no le conoces dirás:
Yes, es el de Toy Story.
Igual que Danny Elfman, el compositor de la música de los Simpson. ¿ Cuánta gente sabe que Elfman fue componente de un potentísimo grupo llamado Oingo Boingo, que publicó algo más de media docena de nutritivos discos en los años 80 y 90, o que es el compositor de un sinnúmero de bandas sonoras de películas de relumbrón ?.
El cine ha resultado un imán para muchos músicos que han terminado dedicándose a fondo a las bandas sonoras, dejando de lado su carrera individual. En ocasiones el cine ha sido una buena vía de escape para la supervivencia, ante la falta de respuesta por parte del público. En el caso de Randy Newman es una verdadera pena de talento desaprovechado, aún sin desmerecer sus trabajos para el cine.
"Harps & Angels" es el primer trabajo en solitario de Randy Newman desde "Bad Love" que data de 1999. Un hiato de 9 años. Algo sorprendente es que la banda de la que se acompaña es exactamente la misma:
Greg Cohen al bajo (que ha tocado con Tom Waits, John Zorn y un interminable etcétera de grandes músicos).
Stev Donnely: guitarra.
Pete Thomas: batería (sí el de los míticos Attractions de Elvis Costello)
Greg Leisz: pedal steel y slide acústico (uno de los grandes virtuosos).
Mitchell Froom: teclados y producción junto a Lenny Waronker, su mentor allá a finales de los 60.
En ambos se ayuda de orquestaciones propias, como casi siempre ha hecho en su carrera.
Su discografía cuenta con joyas como "Good old boys", un disco dedicado al Sur y sus personajes, lleno de ironía.
Harps & Angels es una delicia. El estilo inconfundible de Randy Newman basado en el Blues, Nueva Orleans, el folk y el rock, es decir , profundamente anclado en las raices americanas, junto a sus letras irónicas, hilarantes en ocasiones y políticamente incorrectísimas, hacen de la escucha de sus discos una diversión y un disfrute imprescindible.
El disco cuenta con el tema que le da título un blues "a la Newman" realmente divertido, así como "Korean Parents" (Padres Coreanos) ... un producto de satisfacción garantizada para los padres americanos, se acabaron los problemas académicos por la vía de la disciplina. También destaca "Potholes", que nos habla de esos fantásticos agujeros de la memoria que nos permiten seguir sobreviviendo (me encanta la frase esa de: "tengo mis dudas acerca de la ética del llamado sexo-débil ... ¿ débil en qué ?").
En fin, un disco feliz.
|
|