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| David Byrne Colección de Verano/Invierno 2004 | Con la puntualidad de las colecciones de pret-a-porter, la fatuidad de las colecciones alta costura y la necesidad de plantar hitos hasta en las comarcales, David Byrne nos presenta su colección Verano/Invierno para el 2004. "Grown Backwards" trae 15 nuevas piezas byrneanas.
A David Byrne le meto en el saco de los supervivientes. Como Costello. Creo que tienen una trayectoria similar. Lo mejor de su carrera está al principio, en el caso de David Byrne con los Talking Heads (77 es una obra cumbre) y en el de Costello cada vez que reúne a los Attractions. En ambos casos, consiguen nombre y un éxito medio en sus primeros envites y luego consiguen mantenerse. Pasada la nueva ola de los 80 y sin haber sido iconos generacionales como lo pudieron ser The Jam en Inglaterra, echaron pie a tierra y comenzaron sus carreras en solitario, plagadas de aciertos y fiascos, pero inquietos y arriesgados siempre, del todo a la nada y otra vez en pie, regalándonos de cuando en cuando esas perlas geniales que nos hacen soltar prenda cada vez que uno de sus trabajos llega a las tiendas.
Creo que la caida de las Torres Gemelas ha sido un antes y un después en Estados Unidos. No sólo en lo que atañe al hecho en si, sino en la forma de ver los "asuntos internos" y sobre todo los asuntos internos en relación con los externos. De alguna forma ha sido el descubrimiento de las debilidades y mentiras del papá Presi. Tal como escribe en el libreto de "Grown Backwards" el señor Byrne: Durante todo este tiempo, estuve soñando.
"Grown Backwards" tiene un poco eso. Es triste y es optimista como el descubrimiento de una infidelidad. Triste al principio, tal vez, pero bueno, mejor la verdad, así que a sacar pecho y recorrer trecho. El pasado es mío y el futuro más. En este disco Byrne retoma esos temas pop cantados como sólo los canta él, sin timidez y con descaro, con su estilo valiente, mucho más cantado que declamado, a diferencia de lo que suele ser habitual en el pop. Acompañado de un elenco de músicos que vienen del downtown NY como Jane Scarpantoni o Mauro Refosco o Kenny Wollesen y colaboraciones de jazzeros de cierto renombre como Steve Swallow, Ray Anderson, Bob Stewat o Lew Soloff, y sobre todo la presencia constante y protagonista de las cuerdas a cargo de The Tosca Strings, nos deja un puñado de temas imprescindible para pasar el año.
Desde el estilo "operístico" de "Au Fond du Temple Saint" o "Un di Felice, Eterea" hasta los guiños a Broadway de "Why" o "Glad", pasando por el funk-Talking-Heads-fase-Fripp en "Dialog Box", o la estampa Hawaiana de "Astronaut",mas el tema "disco" final, "Lazy", David Byrne parece seguir en forma , sin dejar nunca de ser, inconfundiblemente, David Byrne. Y en fin, ¿ qué otro la pudiera haber cagado igual ?, ¿ qué otro se hubiera atrevido a hacer un disco así de osado y tranquilamente personal en estos tiempos ?
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